Sobre La Forma

“Hoy en día parece que a los arquitectos les gusta mostrar que hacen los proyectos por el modo más difícil. Y la forma se ha convertido en un tabú. Sería la última cosa a la que uno se podría aferrar si estuviera trabajando con un público 24 horas. No debería ser así, la arquitectura no tiene por qué doler. Sería la última cosa a la que uno se podría aferrar si estuviera trabajando con un público 24 horas. No debería ser así, la arquitectura no tiene por qué doler.

En este momento, la arquitectura ha alcanzado puntos altos de expertización en entender y gestionar la información de la forma. Ha sido dominada. Puede ser la especial competencia de todos o de nadie.

Aunque ha sido infravalorada, el recuerdo de la arquitectura suele relacionare con dos propiedades: la forma y la masa. En el clima actual la forma es una elaboración de la geometría y que busca legitimidad en la disciplina arquitectónica, mientras que la masa es un acto de expresión que muestra su propio valor a través de la forma.

Evitando el exceso retórico de forma geométrica o de masa expresiva, la forma exhibe la inmediatez de un diagrama. Y esta naturaleza diagramática de la forma, en todos sus sentidos, la libera de la obligación de representar arquitectura en el trabajo diario. Permite realizar otras tareas. A pesar de los argumentos detractores, la forma evita la oposición de forma-contenido. Es cruda, explícita, rápida y material.

La forma recuerda el problema clásico de forma = belleza. Las formas pueden ser bellas o feas, (algunas híbridas), pero son siempre serias. Es descartable que las formas sean simplemente frías o aburridas. También lo es que tengan una procedencia vulgar o vernacular. La forma es esencial. Tiene siempre un propósito. Se reglamenta en la seducción a través del contorno, no por la articulación de la geometría.

La depuración de la forma se la debemos en gran medida al Giotto (1266-1337). En su obra podemos aprender la estilización, depuración y simplificación de las formas que están presentes en gran parte de la arquitectura más actual. Según Alberti “el contorno es necesario y permite evitar la incertidumbre mediante una línea, por sutil que ésta sea: es la ciencia del trazo”.

La forma elimina información, es frecuente la baja resolución y por eso solicita la participación de otros conceptos.

En la producción arquitectónica, podemos percibir una vaguedad calculada, producida por los renders generales que evitan el detalle.

La forma está vacía. Es un territorio sin arquitectura. La forma ha tenido su discusión más energética en arte. Se intenta excluir la forma del modernismo, cuando está claro que la forma está generalmente involucrada en el contexto y la situación. En su crítica al minimalismo Michael Fried observa que el aporte a la forma por parte del minimalismo es que produce un efecto persuasivo de estar hueco.

Toda arquitectura tiene un interior. La relación dentro-fuera ha sido variada en los últimos años. En ese trabajo motivado por un interés en la forma, el interior es una continuación de sus disturbios exteriores, mientras que en la “escuela de la masa” el interior es una resolución independiente del secreto exterior. Con la forma, lo arbitrario es renderizado de forma natural, a pesar de la violación del interior que esto supone. Aquí, los huecos son expuestos, pero su interior es inconsistente con su tratamiento exterior. La forma nunca aparece como un objeto definitivo.

Los recientes proyectos de OMA incluyen una alternativa. La superficie aparece para incrementar más rápidamente el espacio interior. Con vacíos que atraviesan, agujeros, perforaciones, o volúmenes negativos capturados. El entrelazado nudo de CCTV opera como un cuadro minimalista para un vacío monumental. Al menos como una escisión, como una técnica gráfica de censura, donde esa forma que es ausente, recibe la gran atención.

Lo que está hueco produce un efecto de flotabilidad.

Cuando se hace una maqueta, el proyecto parece ser hecho de cartón pluma, esponja o aerogel. Cada maqueta apoya una posibilidad pequeña de dejar huella en el proyecto. La forma es concebida en abstracto. La forma existe en el mundo material, (a diferencia del “tipo”), y evita pensar en sus limitaciones (a diferencia de la “masa”). En contraste a tipo y a masa, la forma debe flotar.

Desde los arquitectones de Malevich, John Heduk, Superstudio, la forma es experimentada y tratada como una visita a un mundo alternativo. Por otro lado, las formas de los proyectos de OMA no sólo operan con logos gráficos inmediatos, generando una nueva identidad, también generan agujeros en el skyline que redibujan la ciudad. Uno no sabe si está mirándoles o mirando a través de ellos. Radicalizando la frase de Carl Andre, una forma es un agujero en una cosa que no lo es.

Si escala y tipo son siempre los dispositivos de representación privilegiados de la disciplina, tamaño y forma pueden ser ahora entendidos como sus dobles, o como su redefinición contemporánea. En esta consideración, la forma no requiere explicaciones especiales, ella simplemente existe. Un bastardo arquitectónico o un clon sin nombre, la forma no tiene necesidad de justificarse. En una profesión donde se es propenso a la confesión, la forma nunca te hace pedir perdón.”*

Nota

*Traducción libre de “12 reasons to get back into shape” de R.E. SOMOL en Content, ed. Rem Koolhaas y OMA/AMO (Cologne: Taschen, 2004)