Sobre el perfil profesional, habilidades interdisciplinares, instrumentos y equipos de trabajo en el Diseño Dual

Imagen: “Lucy y la contemporaneidad” Collage producido por Carlos García González.

El diseño dual apareció la primera vez que un homínido utilizó una piedra para crear una utilidad con ella, algo distinto a arrojarla con violencia contra un animal o enemigo. Un giro de pensamiento que provoca una nueva dirección en la evolución y el pensamiento. ¿Podríamos decir que este homínido fue el primer diseñador dual?

Una trivialidad interesante de analizar es que alguna vez hubo una vez un primer individuo que comenzó algo distinto a lo anterior. Una acción que en un principio puede carecer de importancia pero que con la suficiente energía dispara el comienzo de lo que es ahora el entorno que habitamos. Hubo un primer arquitecto que hizo la primera cabaña, un primer dibujante que plasmó en las paredes cavernosas imágenes que veía en el exterior de las mismas, un primer músico que golpeando repetidamente dos objetos reconoció una armonía en esa secuencia de sonidos y un primer diseñador de ropa que se acomodó una piel de animal alrededor de su cuerpo para algo más que simplemente protegerse del frío. Estos homínidos eran especiales y algo que desconocemos les hizo ser así. Esos mágicos primeros momentos de creación, en los que apareció por primera vez una arquitectura, una pintura, una armonía musical, un abrigo… detonaron una explosión evolutiva que nos ha llevado a ser hoy como somos en esta segunda década del siglo XXI.

Varios cientos de miles de años después nos encontramos analizando el Diseño Dual contemporáneo, probablemente mucho más complejo que el que rodeaba a aquel primer homínido fundador de nuestras disciplinas creativas, cargado de múltiples capas de significación y al amparo de una tecnología industrial tan dominante en la producción que se hace impensable su no participación en cualquier proceso creativo. Nos encontramos en un momento de la historia en el que el hombre diseña y transforma (no siempre en este orden) el territorio más que nunca lo ha hecho en la historia de la humanidad. Se hace pues necesario crear entornos de discusión donde reflexionar cómo es el diseñador hoy en día.

Aprovechar lo existente para construir una nueva identidad es comenzar, donde otros acabaron su camino, una nueva fase hacía un nuevo tipo de modernidad al que inevitablemente vamos encaminados. Y actualmente hemos construido un contexto diseñado para interrumpir y conducir de forma constante al individuo que lo habita. El hombre está supeditado a un entorno artificial y muchas veces ficticio, construido por él mismo. ¿Qué habilidades debe tener el profesional del presente para desenvolverse en este ecosistema? ¿Qué habilidades tienen los diseñadores contemporáneos para realizar varias prácticas de forma simultánea? ¿Cómo son capaces de gestionar su tiempo, sus intereses múltiples y sus recursos materiales e intelectuales?

En las disciplinas relacionadas con la arquitectura, complejizar la capa existente del substrato arquitectónico e incorporarle un nuevo significado, un nuevo uso que conviva con la preexistencia, independientemente de su estado, supondría, cuando menos, dualizar la realidad arquitectónica y consecuentemente una dualidad metropolitana que proporcionaría situaciones electrizantemente libres. Los usuarios, los ciudadanos, (que lógicamente podrían optar por dualizar sus identidades y sociedades), y la arquitectura, entrarían en un bucle de retroalimentación haciendo infinitamente motivante e interesante la constante incorporación de significados sobre la substancia existente. Europa, un continente que ha agotado su primera modernidad, es el caldo de cultivo perfecto para que una segunda modernidad dual, donde la arquitectura sea libre, aparezca.