Diario de una visita a la XIV Bienal de Arquitectura de Venecia / 2ª parte

Día 2

9:55h

Ayer fue un día muy largo. Estoy tomando un café en la puerta de la Bienal. Abren en 5 minutos. “Elements” me dejó agotado de información y desconcertado por no saber a donde lleva este análisis desestructurado de la arquitectura. En mi opinión el empeño por superar el Movimiento Moderno no es formal sino programático. Si el origen del Movimiento Moderno fue en Europa con el Estilo Internacional, su siguiente etapa debe ser también aquí a través de la redefinición de las estructuras que hemos construido ya, físicas, sociales y económicas. Me parece que puede ser una oportunidad. Movimiento Dual. Ya han abierto, me meto.

10:05h

Me encuentro con dos conocidos de Madrid. ¿Qué tal? ¿Nos vemos luego? OK, ciao.

Hoy veré los pabellones nacionales.

El pabellón belga habla de transformaciones del interior en el que los elementos arquitectónicos absorben la modernidad por imposiciones programáticas. Me parece brillante, aunque escaso y con una estética victimista en su resultado, pero me encanta. Suiza, “Cedric & Lucius”, junta a dos pensadores, dos inventores, uno inglés y otro suizo. Es liberador de alguna forma que un pabellón incluya a un personaje que no es de su nacionalidad. Dinamarca confronta la fascinación por la estética con el acercamiento científico y racional a la creación de lugares. Encontramos diseños puramente estéticos pero sin una definición de uso o programa.

10:57h

En general muchos pabellones utilizan espejos en sus paredes. En realidad son cartulinas espejadas o incluso telas espejadas. Parece que existe una necesidad por romper los límites físicos y crear sensaciones virtuales o ilusorias.

El pabellón de Venezuela está cerrado. Un manifiesto político en la puerta.

Rusia, “Fair Enough”. Desde 1914, Rusia ha sido un laboratorio urbano. Y se han producido soluciones que sirven para cualquier situación. El pabellón muestra soluciones descartadas, aplicadas a situaciones actuales. Una especie de muestrario arquitectónico sacando del cajón los proyectos del pasado. Todo se muestra con el aspecto reluciente de una feria de ideas, con el lenguaje estético de pabellones en un recinto ferial. Realmente irónico. Repleto de iconos y marcas. Muchos pabellones dentro del pabellón ruso. Perfiles estándar, letreros estándar con títulos como “Shaping inspiration”, “Vkhutemas Training”, “Physical training for a digital world”, “Narkomfin”… Este pabellón me parece brillante en su concepción. Aunque no me extraña sabiendo que Brendan McGetrick lo ha comisariado. No puedo dejar de sonreír recorriendo este lugar.

Japón… me asusta pensar en la gestión de este pabellón repleto de documentación. Uno podría pasarse la Bienal aquí y no ser capaz de ver todo. Se respira mucha tradición. Veo un collage original de Kazuyo Sejima cuando trabajaba con Toyo Ito. Apabullante.

Korea, el pabellón ganador del León de Oro. El material heterogéneo se mezcla. Dibujos de cómic, planos, pinturas enormes, pequeñas, displays mecánicos que barajan cartas con proyectos. Norte y sur. Supongo que éste es el objetivo del pabellón. Crear esa amalgama de información que de alguna forma salta la frontera entre Korea del norte y del sur, además de entre oriente y occidente. Tampoco podría saber qué es verdad y qué no.

Paso por Alemania, Canadá, Inglaterra, Francias, Eslovaquia…

17:00h

He visto casi todo y sin duda lo que más impresiona es el de Andrés Jaque “Sales Oddity”. Justo merecedor del premio que explora como la política se relaciona con el urbanismo resultante del negocio de la televisión. La exposición es una maqueta tensada de tela y una cortina con un video proyectado sobre ella. Muy sencillo de ver pero nada sencillo de construir.

Día 3

(escribo desde el aeropuerto)

El resto del viaje he estado acompañado.

Hemos caminado lentamente por la ciudad. Todo es igualmente bonito. Parece un caleidoscopio de belleza urbana. Cada calle, canal, esquina o plaza es parecido pero diferente al anterior. Sucesiones de ensanchamientos y estrechamientos mágicos.

Nos perdimos por algún lugar y ese era el objetivo.

Me marcho de Venecia con la sensación de que dejo algo personal. Algún suspiro o deseo, algo etéreo. El agua es el testigo silencioso de las historias de todos nosotros lanzamos al aire de sus canales.

Me fascina su irregularidad. Está llena de facetas, de aristas. No tiene un lado feo. Cualquier encuadre te parece perfecto, precisamente creo que por esa condición imperfecta de su estructura.

He comprobado que el confinamiento, el borde, el límite, la ausencia de futuros ensanchamientos o prolongaciones, hace que los venecianos cuiden cada cm2 de su ciudad. Pero no hay lugar para la improvisación. Todo lo que ocurre parece parte de un plan. Está medido y controlado, confinado y planificado.