Constant y el romántico sentimiento de la contracultura

Este fin de semana he visitado la exposición de Constant Nieuwenhuys (Ámsterdam 1920 – Utrecht, 2005), uno de los fundadores del grupo CoBrA y figura clave del Situacionismo, que en 1956 comenzó con el ambicioso proyecto Nueva Babilonia y en el que trabajó durante dos décadas realizando dibujos, maquetas, collages, pinturas, escritos y numerosas conferencias, que tiene lugar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid.

Aunque he tenido la oportunidad de estudiar y escribir sobre el personaje durante el desarrollo de mi tesis doctoral “Atlas de Exodus”, hay aspectos que desconocía y que me han sorprendido gratamente. En el museo se puede visitar una reproducción a escala real de un experimento espacial y cromático “Espacio en color” que el artista realizó en colaboración con el arquitecto Aldo van Eyck en 1952 y que tuvo lugar originalmente en el Stedelijk Museum en Ámsterdam. Se trata de una estancia de color azul y violeta que pretende integrar la arquitectura, la pintura, la escultura y la literatura en un mismo espacio de manera que funcione programáticamente como lugar de inspiración que eleve el espíritu humano a un grado superior. Es un lugar misterioso que recomiendo experimentar, si es posible, en algún momento en el que se pueda estar en la mayor soledad posible. Este espacio me parece un tema muy interesante de trabajo y que creo que debería ser trabajado en la próxima edición del Congreso de Diseño Dual.

Constant, influyente voz en Holanda a partir de los años 50, fue considerado un gurú por el movimiento PROVO, un movimiento contracultural que criticaba a las estructuras sociales del Estado y que, a diferencia de los hippies, no sólo se limita a atacar las estructuras políticas de forma impulsiva, sino también de forma consciente y racional con acciones programadas.[1] Su proyecto Nueva Babilonia propone un modelo de ciudad completamente cubierta, climatizada e iluminada artificialmente, que se levanta sobre el terreno existente apoyada en una malla de enormes pilares. Los habitantes de Nueva Babilonia tendrían acceso, poder y recursos para construir sus propios espacios cuando y donde lo deseen. Luz, color, acústica, ventilación y temperatura podrían ser perfectamente regulables variando así infinitamente los ambientes del interior de esta ciudad. Suelos, paredes, rampas, escaleras y puentes, son móviles, construyendo así un verdadero laberinto de heterogéneas formas con las que los deseos de los habitantes interactuarían. La ciudad se compone de elevadas estructuras o sectores que se encadenan en el paisaje con vivos colores que enfatizan su naturaleza artificial. Bajo ellas habría factorías totalmente automatizadas, así como comunicaciones rodadas de coches y trenes. Sobre estos sectores, los helicópteros vuelan aterrizando en las cubiertas de cualquiera de ellos. El transporte en este lugar es tan accesible y eficiente que hace que los habitantes no quieran vivir en un sitio fijo, sino que cambian y vagan por un paisaje urbano con ambientes mutables. En este lugar cambiante, la tecnología ha hecho que el trabajo deje de tener sentido y la energía es canalizada en creatividad colectiva.

En los años 60, Rem Koolhaas trabajando como periodista del Haagse Post, junto con su compañera Betty van Garrel, entrevistó al artista en su estudio-vivienda de Ámsterdam el 6 de Agosto de 1966. En la redacción de este semanario existía un código a la hora de escribir las noticias, y consistía en no moralizar o interpretar la realidad, ya que eso la hace artificial, pero si intensificarla. El titular del artículo fue “La ciudad del futuro” y respetando el código marcado por el Haagse Post, ambos reporteros consiguieron que lo más relevante del artículo fuese la curiosa descripción del artista en su estudio. Sin embargo las preguntas y comentarios hacia el proyecto Nueva Babilonia dejan escapar un resquicio de ironía propio del pensamiento adoctrinado en el semanario. Aquí extraigo alguna de ellas:

“Está clara la esencia de Nueva Babilonia, pero me pregunto si un habitante de Nueva Babilonia querrá, o de hecho, si será capaz de divertirse.¿Cuál será el uso de la creatividad en una sociedad en la que todos pueden y deben ser creativos incluso si no lo desean?”

“Cualquiera puede ir a cualquier parte, pero las diferencias entre un lugar y otro desaparecen con la omnipresente arquitectura, entonces ¿tendría algún sentido viajar?”

Podría entenderse que las preguntas simplemente cuestionan de forma sutil la realidad promulgada por el artista si no fuera por la pintoresca descripción que los periodistas realizan de su entorno: ”un erudito entusiasta de pelo oscuro, bebedor de cerveza y orgulloso dueño de un coche Citroën 2CV, que pasa el tiempo en su gran estudio en Ámsterdam, con un mono peludo, dos loros y tres gatos, y al que le gusta tocar el violín, el harpa y la guitarra.”[2]

Cuando tuve la oportunidad de hablar personalmente con Rem Koolhaas, le pregunté por este tema. A continuación extraigo un trozo de la conversación que demuestra que el tiempo siempre relativiza las posturas radicales acercando sentimientos. Seguro que Koolhaas disfrutaría hoy visitando esta exposición.
“Carlos García: Trabajando como periodista entrevistaste a Constant y a Le Corbusier. Leyendo lasentrevistas saco la conclusión de que estudiaste a fondo sus obras y vidas pero el tono de las preguntas desprende cierta falta de estima hacia su trabajo. (Koolhaas dibuja sobre un papel una línea horizontal que nombra como “60” y escribe nombres que agrupa bien en la parte superior del papel o en la parte inferior, según sean Modernos o Hippy) /

Rem Koolhaas: Tienes que entender que en los 60 había una línea que separaba el movimiento Hippy del Moderno. En éste último grupo está Antonioni, Yves Klein, Fluxus, Yayoi Kusama y en el otro está Constant. Básicamente, cuando yo trabajaba para el periódico esos nombres eran nuestros grandes héroes y yo conocía a casi todos, ellos hicieron cosas que fueron relevantes para mí. En el otro lado estaban los hippies, pero no entendamos que no les tomaba en serio, me tomé la entrevista con Constant muy en serio y ahora, con el tiempo, creo que su trabajo es interesante. Sandberg dirigía el Museo Stedelijk e hizo posible que muchos artistas de la vanguardia expusieran en Ámsterdam. Este hecho fue muy importante para mí. Con ello quiero decir que en los 60 yo estaba más orientado hacia la parte Moderna del espectro que hacia la otra parte.”