Aura de biografías

“Los seres humanos disponemos de dos biografías, dispares entre sí. La pública y la fantaseada. La primera es la que erróneamente consideramos la única vida real. La segunda es la que constituye nuestra biografía íntima, la de nuestros deseos, la de los sueños, una vida secreta e inobservable, que no es menos real que la otra. Esta vida de la fantasía, tiene una propiedad formidable: hace al sujeto omnipotente en esa realidad. Gracias a la vida de fantasía, podemos soportar esa otra vida a la que reservamos el calificativo de real. La fantasía es la ortopedia del sujeto.”

Encuentro fundamental este marco que divide nuestras biografías para comenzar estas líneas con la Casa Garoza habitando en esta segunda realidad y sólo tangencialmente los bordes de la primera. Sin la existencia de una biografía real, no se comprende la biografía que se escribe en la Casa Garoza porque una segunda residencia puede ser el contrapunto relajado a una vida agotadora en la ciudad pero también una variable más en la ecuación que define el sistema vital de lo que llamamos “cultura urbana” que es algo más rico y fantaseado.  El contacto con la naturaleza sería en este sistema la materialización consciente de un deseo que no actúa como negativo de la ciudad sino como el desarrollo de registros y experiencias de sus habitantes más implicados. La Casa Garoza es el pensamiento materializado de alguien que un día soñó con extender los límites de su vivienda más allá de la ciudad; un sujeto contemporáneo que demanda una forma de vida expansible, que no sintoniza con el ideal del panóptico y que quiere un terreno mutable con una arquitectura que dibuje su fantasía.

Pero la Casa Garoza roza los bordes de la biografía real, puesto que es a la vez una vivienda industrializada que se concibe como un prototipo ampliable. La primera fase de este proceso soluciona este primer estadio, ofreciendo dimensionamientos sorprendentes nada convencionales, que disuelven cualquier clasificación tipológica. En torno a un gran espacio en doble altura se definen las funciones de estar, cocinar y comer. Los rincones, altillos y espacios de transición ofrecen lugares para dormir, trabajar, almacenar y asearse. Al exterior, una desproporcionada terraza, construye a la vez una plataforma de observación y un fragmento de paisaje artificial.

Como el que masculla un pensamiento, las piezas de la casa fueron apareciendo en un taller en base a módulos de 3m de anchura dictada por la dimensión de los camiones y carreteras necesarios en el proceso. Con la misma seguridad de un orador experimentado que sabe que el discurso empieza desde la primera palabra, la Casa Garoza comenzó su existencia en el momento en el que salió al exterior siendo transportada y posándose en su destino en un turno de sol, sin doblegar a la naturaleza, dejándola intocada con un delicado diálogo entre paisaje y la más exigente técnica.

Las superficies metálicas de los materiales de acabado atrapan los colores plomizos de los cielos invernales de Garoza y junto a la forma y la distribución de los huecos provocan una integración en el paisaje por constraste más que por mimetismo. La casa no se camufla sino que reacciona dotándola de lo que Walter Benjamin define como aura: “Las cosas tienen aura cuando son capaces de devolver las miradas a quien las mira. Ver el aura es ver el proceso, es ver la vacilación, el fantasma del hacer incrustado en el objeto.”

Sin duda alguna, La Casa Garoza te devuelve la mirada cuando uno se coloca frente a ella sobre el suelo rocoso del lugar. Ella llega directamente a lo más profundo de las pupilas transmitiéndote su proceso, su hacer provocadoramente incrustado en su forma, la fotografía de su baile con la naturaleza, y los tonos del cielo atrapados en su piel que se cuelan sin resistencia en la retina de la biografía que uno quiera vivir.

Notas

Re-escritura de la memoria original del proyecto de Juan  Herreros, utilizando como  arranque el discurso de ingreso a la Real Academia de la Lengua Española, del 7 de Marzo del 2004, de Carlos Castilla del Pino y finalizando con La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica, de 1935, de  Walter  Benjamin, al  estilo Coltrane.

Aura de biografías en Garoza, texto sobre la Casa en Garoza de Juan Herreros, ORIS, nº73, año 2012, publicado por Arhitekst, Klaicéva 44, Zagreb, páginas 50-55, www.oris.hr, ISSN: 1331-7571, idiomas: inglés y croata.