Asesinos, buscadores de oro y un detective

En 1972, Rem Koolhaas presentó ‘Exodus or the Voluntary Prisoners of Architecture’ en la AA, (Londres), como Proyecto Final de Carrera. El año anterior había presentado ‘Berlin Wall’.

Rem Koolhaas comenzó sus estudios con 25 años y ya conocía incluso personalmente a Constant y a Le Corbusier. Su trabajo, cargado de intención, supuso la culminación del ‘asesinato’, que premeditadamente organizó en la Unidad Docente de Elia Zenghelis de lo que le producía una verdadera irritación: “la interpretación estúpida de la arquitectura que dominaba el panorama del final de los años 60 y principio de los 70.”(1) Rem Koolhaas se convirtió, teatralmente,  en el asesino del “tirano que instauraba el reino del Flower Power”(2) en la AA: Peter Cook. 40 años después, ambos proyectos no sólo aguantan el paso del tiempo con la misma intensidad inicial, sino que siguen siendo relevantes a la hora de entender cuales son los mecanismos y las herramientas del arquitecto contemporáneo.

Esta interpretación de la historia, la he tenido muy presente y la sigo teniendo, durante mi colaboración en la docencia de Proyectos 9 y PFC en el Aula de la Unidad Docente de Juan Herreros, como profesor ayudante, puesto que forma parte de la tesis que desarrollo, ‘Atlas de Exodus’, prácticamente en el pasillo de al lado, en  el Máster de Proyectos Arquitectónicos Avanzados. Todos los días me siento con los alumnos, con la actitud de quien intenta encontrar entre ellos a futuros asesinos, averiguar a quién planean matar y qué causa abanderarán en sus manos una vez hayan culminado su fechoría,  cual Rem Koolhaas amando el Manhattanismo tras presentar su PFC en Londres.

Esta forma de mirar la encuentro muy interesante porque además de obligar al profesor a estar muy pendiente de lo que ocurre a su alrededor, le sitúa en la constante búsqueda del valor del trabajo del alumno. Ésta última afirmación es la característica que sin duda destacaría de la actitud por parte de la Unidad Docente de Juan Herreros en clase: el profesor es un explorador en búsqueda de pepitas de oro que fluyen por el río que cada alumno es. Para ello hay que agitar la batea con precisión, de forma continuada y sin descanso. Creo que la función de los docentes es enseñar filtros de madurez en el proceso proyectual, ayudando al alumno a construir sus propias bateas. La docencia es exploratoria y experimental.

Juan Herreros batea a su vez a todas las figuras que participan de la misma, orquestando y agitando el ambiente, puliendo a cada uno de los participantes, docentes y no docentes, haciendo que el Aula adquiera cada día más valor como lugar de formación de profesores.  Este espacio fractal de bateadores de oro es sin duda alguna un lugar privilegiado dentro de la ETSAM, conducido por profesores que investigan. Está formado por cinco profesores, cuatro ya doctores, (dentro de poco todos) y 5 ayudantes cursando doctorado que trabajan, ganan concursos y especulan en territorios intermedios de la arquitectura. Todo se hace sin red, mostrándose a los alumnos en estado de búsqueda permanente mientras ellos trabajan y se sienten libres de exponer sus dudas, miedos, certezas y hallazgos maravillosos. Simultáneamente, en mi fantasía, yo busco en sus ojos, indicios que me hagan resolver mis cuestiones detectivescas. Llevo pipa, gorra y lupa… y vivo en el 221b de Baker Street.

Notas

(1) De Cauter, Lieven, & Heynen Hilde, The Exodus, Machine, Exit Utopia, Architectural Provocations 1956-76, IHAAU-TU Delf, Prestel,Delft, 2005

(2)Heidingsfelder, Markus, Tesch, Min, Rem Koolhaas Más que un arquitecto, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona, 2009